miércoles, 14 de diciembre de 2016

EL IMPERIALISMO, TRUMP, Y LA REVOLUCIÓN



Las recientes elecciones presidenciales de EEUU han evidenciado en un solo día muchas de las contradicciones políticas del mundo actual y ponen sobre la mesa de debate cosas que hasta hace unas semanas estaban ocultas o deformadas:


1.-EEUU es la principal súper-potencia imperialista del mundo. Ayer, pasadas las 22 horas, la inestabilidad política electoral de este país provocaba la caída de las Bolsas de Valores de Europa, del eje Asia-Pacífico en un porcentaje del 5%; el peso mexicano perdió el 10% de su valor frente al dólar; y, el petróleo cayó en su cotización a 43 dólares por barril. Es decir, “si a EEUU le da gripe, al resto del mundo le da pulmonía”. Ésta es la punta del iceberg de la gran crisis económica que el sistema imperialista ha generado, genera y seguirá generando, de la que los trabajadores y pueblos del mundo deben liberarse. 


2.-¿Cómo ha logrado EEUU ser tan influyente en el mundo entero? Se convirtió en gran potencia a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, básicamente a través de cuatro  mecanismos: a) el poder del dólar, utilizando la usura financiera (Bolsas de Valores de Wall Street, FMI, Banco Mundial); b) el gran poder industrial monopólico: ellos concentran las máquinas y tecnología para su uso exclusivo, obligando a los países del tercer mundo a comprarles su excedente productivo de autos, barcos, etc, e impiden que los países pobres construyan industrias propias de alta tecnología, no simples ensambladoras; c) saqueando las materias primas como petróleo, oro, cobre, madera, agua dulce, de los países pobres; d) con el poderío militar, por medio de las guerras y venta de armamento.


3.-Hillary Clinton (Partido Demócrata) y Donald Trump (Partido Republicano), son en esencia las dos caras de una misma moneda: ambos representan a distintas corporaciones, a altos intereses imperialistas. Si acaso se “dividen” es por la forma de administrar y repartirse los recursos de EEUU hacia adentro y hacia afuera. Creer que “ella” era mejor que “él” o viceversa es erróneo. El pueblo norteamericano eligió entre “malo” o “peor”, entre “cáncer” y “sida”. Como bien lo decía el presidente Mao Tsetung: “Cuando decimos que el imperialismo es feroz, queremos decir que su naturaleza nunca cambiará, que los imperialistas nunca dejarán de lado sus cuchillas de carnicero ni se convertirán jamás en Budas, y así hasta su ruina.”


4.-EEUU pese a su gran poderío económico y militar no están sólos en el mundo. En el otro hemisferio emergen con fuerza “nuevas” súper-potencias imperialistas (RUSIA y CHINA) que pugnan por el dominio mundial. Por ende, la guerra es inevitable, es producto del desarrollo desigual del capitalismo, de las propias contradicciones del sistema imperialista. No pueden “convivir” dos o más países imperialistas, tarde o temprano tienen que zanjar sus diferencias a través de la guerra para obtener más y mejores mercados, materias primas y mano de obra barata. Esta ley histórica la confirman la Primera y Segunda Guerra Mundial. Así que quienes “sueñan” con que Wladimir Pútin será el “salvador del mundo” o que se viene una “alianza pacifista Trum-Pútin”, decirles simplemente que despierten ahora que estamos a tiempo, después en plena guerra será muy tarde.


5.-El imperialismo estadounidense pretende mostrarse fuerte e invencible. Tras la caída de la Unión Soviética en 1991, ha tenido una “mejoría” transitoria, como la ligera recuperación por un par de días del enfermo terminal, no obstante ya regresaron los síntomas que anuncian el fatal desenlace, el colapso final. En estos años el proletariado y pueblos del mundo estamos dispersos, resistiendo; sabemos que la gran oleada revolucionaria iniciada con la revolución rusa de 1917 culminó en los años 90 del siglo pasado. Sin embargo, se viene una nueva gran ola revolucionaria proletaria mundial hacia los años 2020 – 2025, esto tomando en cuenta los indicadores económicos, políticos e históricos. Debemos prepararnos para nuevas y grandes batallas que se vienen a futuro, y hacerlo ya, pues 4, 5 o 9 años prácticamente son poco tiempo.


6.-¿Qué sucederá en el Ecuador con todo esto? Somos un país DOLARIZADO, por ende súmamente atado a los intereses y decisiones estadounidenses; el principal “socio” comercial de Ecuador siguen siendo los EEUU, a donde enviamos el 44% de la producción petrolera y el 28% de otros productos, según datos de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor / 2015); y, la principal maquinaria, vehículos y teconología que utiliza el Ecuador provienen de los EEUU. En conclusión: nuestro país es una semicolonia de los EEUU, podemos tener “himno nacional”, “escudo”, “elecciones” e incluso “fronteras”, pero todo eso es puro simbolismo, meramente nominal, en el fondo nos dominan económicamente y así seguirá mientras el pueblo no se rebele, rompa sus cadenas y construya un nuevo poder.


7.-Los responsables de que Ecuador sea semi-colonia de EEUU son los mismos “ecuatorianos” provenientes de las clases dominantes: ya sean de la derecha “tradicional” o los “nuevos ricos” del correísmo, ya sean quienes tienen grandes bancos y haciendas o los que se enriquecen como parte de la alta burocracia dorada en ministerios, gobernaciones y otras dependencias estatales. La gran burguesía ecuatoriana es la que traicionando a su patria vende el país a las grandes potencias como EEUU, ya sea por medio del dólar, las exportaciones-importaciones, la diplomacia, etc. 


8.-¿Qué podemos hacer los hombres y mujeres trabajadores y honestos, las personas democráticas y revolucionarias? Hay mucho que hacer, pero comencemos diseñando los planos de lo que será el nuevo gran edificio de la liberación nacional. Estudiar a fondo la geopolítica mundial (era del imperialismo), la economía del país (capitalismo burocrático), los referentes históricos de verdaderas revoluciones sociales (Rusia 1917-1956, China 1949-1976). Tenemos que comenzar a juntarnos entre quienes estamos en la misma orilla de la lucha por una nueva sociedad. 


Dejar en claro que SÍ se puede construir un nuevo país independiente, próspero y soberano; hay que luchar contra el colonialismo cultural y espiritual que el imperialismo ha implantado en las masas haciéndoles creer que Ecuador es un país “insignificante”, “débil”, sin posibilidades de gran desarrollo, que solo sirve para vender banano y petróleo o ensamblar los carros de las grandes potencias. Tenemos en la historia ejemplos de que un país por pequeño y pobre que sea, puede vencer al imperialismo si tiene una correcta guía política como fue el caso de la guerra de Viet-nam. 


Finalmente, tener un programa para el pueblo, para darle un norte político y espiritual: por la república popular del Ecuador, nueva democracia desde las comunas, sindicatos, barrios, gremios y federaciones, gran industrialización y tecnologización de la economía nacional, lucha contra el monopolismo bancario y empresarial, repartición de las grandes haciendas a los campesinos pobres, apoyo a las pequeñas y medianas empresas, defensa de plenos derechos y libertades del pueblo.


9.-El siglo XXI será sin duda un siglo muy difícil, de grandes convulsiones económicas y sociales, de guerras imperialistas; pero al mismo tiempo, será un siglo de lucha sociales, rebeliones y revoluciones, que marcarán el fin del actual sistema, naciendo así nuevas naciones libres y soberanas, nuevos estados de trabajadores, en definitiva un mundo nuevo de auténtica justicia, paz y libertad.

NOVIEMBRE - 2016

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